La vida es una escuela. Estamos en un entorno protegido. Esta realidad es una metáfora de mayores realidades en las que eventualmente tomaremos parte. Mientras que lo que hacemos aquí no tiene consecuencias permanentes, es vital para nuestro aprendizaje que de algún modo nos lo tomemos en serio. Igual que el trabajo de la escuela requiere serio esfuerzo pero no se supone que vaya a hacerse perfectamente, se espera que cometamos equivocaciones cuando intentamos crear el mundo a partir del modelo que vemos borrosamente en nuestras mentes. Las equivocaciones que cometemos en la vida, las cosas crueles e irreflexivas que hacemos, son realmente torpezas de niños. Tus errores no pesan eternamente sobre tu alma, y no se ponen en tu expediente permanente. Su único propósito es enseñarte a mejorar.
Sentirse culpable no sirve de nada a menos que eso te impulse a corregir el error que hayas cometido y te recuerde no equivocarte otra vez en lo mismo en el futuro. Ésos son los únicos propósitos de la culpa. La culpa no debe usarse para regañarte a tí mismo inútilmente después de que hayas hecho todo lo que puedas para compensar tu acción. Recuerda, la gente a la que hieres eligió experimentar esa realidad, aunque normalmente no sea consciente de ese hecho.
Las desventajas te pueden proporcionar retos a los que combatir, pero otra función muy importante de las desventajas es proporcionar barreras naturales que te llevan a dirigir tus energías en otras direcciones. La gente que es físicamente débil lo compensa concentrándose en su vida mental. La gente que no es intelectual puede ser altamente perceptiva e "inteligente" a un nivel emocional, pero este talento frecuentemente no es reconocido como valioso por los otros. Cualesquiera que sean tus circunstancias, han sido diseñadas para darte la experiencia y el ímpetu requeridos para llevar a cabo aquí las tareas que tú mismo te has fijado.
Algunas personas se han dado a sí mismas problemas importantes para aprender rápidamente lecciones difíciles. Otras toman la vida en dosis medidas mientras se abren camino lentamente hacia una comprensión del verdadero significado de la masculinidad o la femineidad, la creatividad o el estancamiento, la amistad o el odio, la independencia o la dependencia. Cuando hayas reconocido las principales circunstancias y factores que están dirigiendo tu vida, puedes empezar a entender qué pruebas o aventuras completarán tu entrenamiento.
Aparte de tu situación física, tienes un conjunto de metáforas que utilizas para interpretar el mundo. Hay muchos tipos diferentes de metáforas en uso entre la gente, como se describe en la discusión de ¿Por qué parece que el mundo está completemente loco? Estas metáforas sirven para ocultar algunas áreas de la vida y enfatizar otras. La pregunta es, ¿son tus metáforas positivas, expansivas y flexibles, proporcionándote retos creativos? ¿O son negativas, miedosas y claustrofóbicas, ahogando tus impulsos creativos y asfixiándote con dogmas miedosos?
Miremos las características de estos dos tipos de sistemas:
Sistemas abiertos:
Basan los juicios morales en si el comportamiento de alguien está en realidad ayudando o haciendo daño. Dejan grandes áreas de comportamiento moralmente neutrales, de manera que tienes sitio para encontrar compromisos con otros que ven las cosas de manera diferente.
Te animan a escuchar y entender a personas que son diferentes a tí.
Definen estándares de comportamiento moral pero conceden que los pensamientos y sentimientos no son controlables y están exentos de juicios "morales".
Esperan que tus inclinaciones naturales te lleven a empresas creativas que te ayuden a encontrar tu lugar en el mundo y a satisfacer tu necesidad de actuar de forma eficaz.
Sistemas cerrados:
Basan los juicios morales en "listas" incuestionables de lo que es comportamiento bueno o malo.
Te animan a que te asocies solamente con personas con tus mismas creencias y que provengan del mismo medio.
Definen a los pensamientos y sentimientos como buenos o malos, los pensamientos y sentimientos malos deben ser combatidos.
Esperan que tus inclinaciones naturales sean hacia comportamiento perezoso o inmoral, requiriendo que ignores tus impulsos naturales y te enfoques en ideas y actividades que otros te dan.
Los grupos también sirven como símbolos del mundo social.
Los grupos con creencias diferentes a las de tu grupo te proporcionan puntos
de vista que de otra forma no habrías tenido en cuenta. También
representan partes de tu propia mente que no estás enfocando. Sin
embargo, si temes a estas partes de tu mente, esta representación
puede degenerar en proyección, lo cual es mala cosa. Ver ¿Por
qué hay tanto odio en el mundo?.
A diferencia de los animales, los humanos crean ellos mismos la mayor parte de su entorno. El foco principal de las vidas de la mayoría de las personas no está en el negocio de la supervivencia, está en el negocio de construir y mantener su civilización. Nuestras energías están dedicadas al desarrollo, la comunicación y la expresión de ideas; a esfuerzo cooperador con otros en tareas comunes; y a usar herramientas para cambiar nuestro entorno y que refleje nuestra visión. Nuestra atención principal ha estado apartada del mundo natural durante varios miles de años. El desarrollo de las economías globales y las consecuentes cuestiones globales de medio ambiente nos están empujando de vuelta hacia la apreciación de, y la implicación con, nuestra herencia natural. El desarrollo de la tecnología y la consecuente alienación de nosotros mismos respecto del mundo físico y de los demás, han resultado en un creciente interés en cuestiones espirituales (tales como el sentido de la vida). Estas cuestiones espirituales nos están empujando de vuelta hacia una comprensión más integrada de nuestro lugar en el universo.
No se supone sin embargo que esto vaya a ser volver atrás el reloj. Las intensas objetividad y reflexión desarrolladas por la humanidad se supone que traen al juego una nueva consciencia. No tenemos simplemente que tomar nuestro lugar como criaturas naturales como una vez hicimos. Ni tenemos que intentar subyugar el entorno y a nuestras propias naturalezas como hemos estado haciendo. Las fuerzas de la naturaleza alrededor de nosotros y dentro de nosotros son cosas vivas y conscientes. Debemos aprender de estas fuerzas. Debemos formar una alianza, una simbiosis. Tenemos que continuar intentando traer al mundo físico nuestra visión de la vida, pero debemos formar e implementar esa visión cooperativamente.
No podemos forzar nuevos patrones sobre las fuerzas naturales y psicológicas
que nos han creado y nos dan nuestras vidas físicas y mentales.
En lugar de eso, debemos entender los patrones ya en el interior del mundo
y de nuestras mentes y trabajar dentro de ellos y construir sobre ellos.
Debemos convertirnos en co-creadores de nuestro mundo. Éste es el
reto para el próximo milenio. Es el único juego al que vale
la pena jugar.
Es frustrante, pero lo más que otros pueden hacer es darte pistas acerca de la apariencia del sentido y la verdad de manera que tú puedas reconocerlos. Si alguien te promete más, desvía el rumbo. Quieren que confíes en ellos en vez de confiar en tu propia naturaleza.
Desvía el rumbo, esto es, a menos que ellos realmente conozcan la verdad y de hecho hayan encontrado una manera de comunicártela. ¿Hay gente así? No la hemos encontrado todavía, pero no descartamos la posibilidad.