Nociones básicas sobre las bendiciones de la incertidumbre

Algunas personas pueden saber esto ya, pero en el último siglo se ha desarrollado un gran agujero en nuestro entendimiento de cómo funciona el mundo físico. Newton nos invitó a un mundo de bolas de billar rebotando unas contra otras con perfecta precisión matemática. Einstein, Plank, Heisenberg, Bohr, y otras personas muy listas han destruido esta cómoda noción de la materia con la teoría más desorientadora y sin embargo con mucho la más probada y completamente verificada de todos los tiempos, la mecánica cuántica.

No podemos predecir lo que las partículas individuales van a hacer. No podemos ni siquiera saber exactamente dónde están y lo rápidas que van. Hay un límite absoluto y concreto para la cantidad de información que podemos tener sobre la materia. Este límite es más fuerte que la velocidad de la luz, es más fuerte que el tiempo y el espacio, es absoluto. Una partícula individual es fundamentalmente incognoscible. Tampoco es una partícula, pero no nos desenfoquemos.

Lo que esto quiere decir es que las partículas son impredecibles. Hacen lo que les parece. No tenemos manera de saber lo que van a "decidir" hacer. Los montones de partículas, al contrario, son muy predecibles. Incluso si podemos decir solamente que el 51% de las veces una partícula irá por este lado y el 49% de las veces irá por ese lado, cuando tienes un billón de partículas pegadas, como grupo irán en la dirección del 51% todas las veces. Eso suena como si resolviera el problema, ¿no es cierto?

Bien, no. Nuestros cerebros no siempre reaccionan a grandes montones de partículas. Nuestros cerebros, instrumentos delicados como son, son sensibles a la acción de partículas aisladas. Un electrón puede saltar más alto o más bajo, y este cambio puede ser magnificado a través de nuestro sistema nervioso y ocasionar una respuesta física completamente diferente. Sólo con el advenimiento de la teoría del caos ha llegado a ser tan obvio que pequeños cambios en sistemas complejos pueden cambiar totalmente el comportamiento del sistema. Así que nuestros cerebros actúan como aquellas partículas anarquistas. Son fundamentalmente impredecibles.

Aquí es donde entra el salto de la fe. No hay absolutamente ninguna manera científica de probar que la mente no física determina qué probable acción llevará a cabo una partícula particular en nuestros cerebros. En términos científicos, la mente no existe en absoluto. Sin embargo, te estamos diciendo aquí y ahora que es exactamente así como colaboran la mente y el cerebro. El cerebro es un amplificador para la mente. Convierte diminutas decisiones subatómicas en actividad mental y acciones físicas. Cuando nuestro entendimiento de la materia y del cerebro haya avanzado más, esta conexión será más clara. Incluso hoy, entre otros Roger Penrose  ha hecho algunas conjeturas bastante intrigantes en estas líneas en su nuevo libro, Shadows of the Mind.

Podrías pensar que éste es el final de la discusión sobre la física. Después de todo, hemos probado cómo el fantasma de dentro de la máquina (ése somos nosotros) tira de las cuerdas para accionar nuestros cuerpos y maniobrar en el mundo físico. Bien, eso no es ni la mitad. La mecánica cuántica no solamente ha abierto un agujero en la predictibilidad, también ha desgarrado en pedazos la lógica.

Otro gran trozo que falta, aparte del problema de la probabilidad en su conjunto, es saber cuándo y cómo se toman las decisiones cuánticas. Sabemos que una partícula aparecerá eventualmente aquí o allí, mostrando qué decisión se tomó. Sin embargo, la teoría no fuerza a la partícula a tomar la decisión. En la mecánica cuántica, las partículas pueden estar en dos lugares a la vez. Como ya mencionamos, la teoría está extremadamente bien probada, y es una fuente de serias rascadas de cabeza entre la gente que se preocupa de este tipo de cosas el intentar entender por qué sólo vemos la partícula en un único lugar.

Una buena manera de mirar esto es decir que en realidad está en dos lugares. La observamos en un lugar, mientras que en otro mundo cuántico otros observadores la ven en el otro lugar. Cada decisión cuántica que se ha tomado desde el comienzo del tiempo ha ocurrido en un número infinito de universos alternos, algunos de los cuales se parecen bastante al nuestro mientras que otros le son completamente ajenos. Los físicos a veces se refieren a esto como a la teoría de Everett, Wheeler, y Graham.

Otra manera de mirarlo es decir que es nuestra percepción consciente la que toma la decisión. Nosotros escogemos qué versión de la partícula ver, escogiendo así la apariencia de "nuestra" realidad. Los físicos no dignifican a esta teoría con el nombre de nadie, es demasiado mística para ellos.

Otra manera más de mirar a esto es decir que factores ocultos que están fuera de la realidad física que podemos conocer toman la decisión. De nuevo, ésta es una noción bastante mística.

Fuera de estas teorías físicas, existe la idea de que el mundo es un sueño compartido, que la realidad física no tiene más validez fundamental que un pensamiento pasajero. A través del poder de nuestra concentración compartida, el mundo mantiene su forma y el tiempo parece fluir del pasado al futuro a través del presente. En este esquema, nuestra realidad es verdaderamente el resultado de un trance global en el que todos participamos. No hay realidad física, solo existe la idea de la realidad física.

Bueno, todo lo anterior es verdad. Relacionándolo con nuestra pequeña historia del principio, para actualizar todas las posibilidades inherentes en la materia, se exploran todas las elecciones. Así que hay múltiples universos, cada uno ensayando diferentes decisiones e incluso operando con diferentes leyes físicas. Ninguna posibilidad se queda sin expresar. Cualquier cosa que escojas aquí es elegida de manera diferente por otro "tú" en otra parte. No sólo eso, sino que no son solamente las personas las que se encargan de decidir. Cada elección de cada partícula (tanto si hay alguien mirándola como si no) es explorada en algún mundo alterno. Y en última instancia,  es el poder de esas decisiones el que genera las sensaciones que experimentamos.

Es nuestra mente la que escoje en qué realidad participará. De hecho, es nuestra mente, que está "oculta" de los instrumentos de la ciencia, la que lo determina todo sobre nuestra experiencia. Éste es un punto muy importante:
 

Tú creas tu propia realidad.

No metafóricamente, no simbólicamente, sino en cada minuto de cada día nosotros, junto con el resto del mundo, creamos el mundo.

Otra forma más pragmática de expresar este pensamiento es:

Obtienes aquello en lo que te concentras.

El siguiente tema es:

¿Y bien?

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